El perro zen: el perro que disfruta con el aburrimiento

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El placer de espiar al perro mientras duerme solo en casa

A veces pienso que si alguien me viera desde fuera en algunos momentos de mi trabajo, cuando observo un perro solo en casa, pensaría que estoy muy mal de la cabeza.

Te describo la situación primero, para que puedas evaluar si tú pensarías eso de mí. Y luego te explicaré el contexto, en parte para justificarme y sentirme menos loco, y en parte para ver si cambia tu punto de vista al respecto.

La situación – Observando un perro solo en casa

Estoy trabajando con una clienta y con su perra, KIRA, en remoto, por videoconferencia. La clienta sale de casa y deja a KIRA sola, mientras yo me quedo observando cómo la perra duerme en su cama. Pasan 15 minutos y KIRA ni se mueve. Solo se percibe el movimiento calmado y rítmico de su pecho al respirar. En mi cara se va dibujando progresivamente una sonrisa. Estoy disfrutando de verla dormir. Quizás «disfrutando» se queda corto: ¡estoy eufórico!

¿Qué opinas? ¿Qué me pasa, doctor? ¿Es normal? ¿Necesito ayuda?

El contexto

La realidad es la siguiente: esa misma perra hace 2 meses se volvía loca cuando nuestra clienta se ponía los zapatos o cogía las llaves para salir de casa. La humana tenía que hacer un baile ridículo para evitar que KIRA se escapara por la puerta cuando la abría para salir por ella y dejarla dentro. La perra ladraba y aullaba con un tono y un volumen que todo el vecindario se enteraba de su sufrimiento, cosa nada agradable cuando esa situación de soledad ocurría a primera hora de la mañana o por la noche. Tenía tal ataque de ansiedad por quedarse en casa sin compañía que no podía aguantarse sus necesidades y se hacía pis y caca 5 minutos después de que su humana había cerrado la puerta.

Esta situación ya venía siendo así desde que ella y su pareja se habían mudado a un nuevo piso hace poco más de un año. Y con tal panorama, la pareja había tenido que reajustar todas sus rutinas para no dejar a KIRA sola: habían dejado de salir a cenar fuera y de tomar cañas con amigos, salvo cuando les invitaban a tomarlas en su casa. Habían dejado de ir al cine. Las plataformas de vídeo en streaming se habían convertido en sus mejores aliados. Ir al supermercado requería de planificación para asegurar que uno de ellos estuviera en casa. La situación incluso había afectado a la pareja, dado que sus puntos de vista sobre qué hacer con la perra eran diferentes. Y eso les había generado frustración y malestar. Decidieron entonces darle una oportunidad y trabajar el problema con un especialista en Ansiedad por Separación en perros.

El trabajo realizado

Durante los dos últimos meses hemos estado trabajando día a día con ejercicios pautados, planificados y controlados con KIRA, para que vaya gestionando desde las ausencias más cortas a las más largas. Adaptando el ritmo de avance a la capacidad de aprendizaje de la perra. Los clientes (ambos) han estado al pie del cañón cada día: dedicando 30 minutos diarios (5 días a la semana) a hacer los ejercicios que les he ido pautando. Nos hemos ido comunicando también día a día, y viendo (por videoconferencia) una vez por semana para evaluar la evolución y planificar los próximos pasos.

Hoy hemos llegado a hacer una ausencia de 15 minutos y KIRA ni se ha inmutado. Sé todo el trabajo y la dedicación que ha llevado llegar aquí: por mi parte, pero también por parte de la pareja. Sé todo el sufrimiento que habían experimentado los humanos y la perra cuando el problema estaba descontrolado. Sé todas las cosas que probaron para solucionarlo antes de empezar a trabajar con nosotros, y que, o bien no funcionaron, o bien incluso empeoraron los comportamientos y el estado emocional de KIRA cuando se quedaba sola.

Hasta aquí hemos llegado

Por eso sonrío y disfruto tanto cuando los perros con Ansiedad por Separación con los que trabajamos son capaces de relajarse durante las ausencias de sus humanos. Sé que solo son 15 minutos. Sé que en 15 minutos no da tiempo a ir al cine. Pero sí da tiempo a ir a comprar el pan, cosa que antes no podían hacer si que KIRA entrara en pánico. Y sé que después de 15 minutos llegarán los 20, los 30, la hora, las 2 horas, … Solo tenemos que seguir siendo constantes en el trabajo. Además, los 15 primeros minutos suelen ser los más difíciles. Hasta llegar ahí hemos hecho avances muy pequeños, cronometrando cada segundo adicional. Pero a partir de aquí los avances serán (previsiblemente) más rápidos.

Hoy, cuando llegamos a los 15 minutos, le envío un Whatsapp a la clienta para pedirle que vuelva: KIRA ya ha tenido suficiente hasta mañana. Veo la cara de la clienta cuando entra en casa y ve que KIRA se levanta de la cama tranquila para saludarla. Ella también sabe todo lo que han pasado y lo que hemos trabajado hasta llegar aquí.

Llámame loco, si quieres. Pero para mí esa cara de la humana y el hecho de espiar a KIRA mientras duerme en su cama estando sola en casa es un buen motivo para enloquecer. Y esto no me pasa solo con KIRA, me pasa cuando observo cualquier perro solo en casa mientras se va quedando tranquilo.

Nota final: me consta que esta locura es común para cualquiera de los 100 especialistas certificados en Ansiedad por Separación canina de todo el mundo. Mal de muchos, consuelo de tontos…. o no.

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