El perro zen: el perro que disfruta con el aburrimiento

Aprendizaje con multas no gracias

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Aprendizaje con multas, no, gracias

Hace unos días nos contactaba una familia con un perro con Ansiedad por Separación que me obligaba a pellizcarme para creer lo que me contaban.

Y no por ellos, sino por lo que les había dicho otro profesional.

Su perro lo pasa muy mal cuando sus humanos se van de casa y él se queda solo.

Llora, ladra, aúlla, rasca la puerta y el suelo, …

Han pedido en sus empresas seguir teletrabajando, para evitar dejar al perro solo.

Con la suerte de que sus jefes se lo han concedido.

Pero el problema no está resuelto. El animal lo sigue pasando mal, y ellos se turnan cuando deben ir a comprar o quieren salir a tomar algo.

Hace meses que no van a cenar juntos, o al cine, para evitar que el perro se quede solo.

En su desesperación, la familia contactó hace varias semanas con un educador canino para ayudarles a solucionar el problema.

Y este entrenador desde el principio les dijo muy claro que él trabajaba con métodos basados en el castigo.

Les razonó que, «de la misma manera que las personas solo actuamos bien al volante gracias a las multas de tráfico, los perros hacen lo mismo por miedo al castigo».

Espera…

Respirar

 

Tenía que respirar profundo después de escribir esa última frase, y antes de seguir.

Los castigos existen porque en ciertas situaciones funcionan, sí.

Pero eso no significa, ni que lo hagan siempre, ni que no haya otras estrategias más amables de solucionar problemas.

Tanto en humanos como en perros.

No funcionan siempre. Su funcionalidad se centra en conductas sin una causa emocional.

Yo tengo la costumbre, cuando cocino algo en el horno, de dejármelo encendido al acabar. Saco la comida, y me olvido a menudo de apagarlo.

Lo hago sin un motivo emocional. Tengo el hábito de retirar primero lo cocinado, y luego apagarlo… si me acuerdo. Si lo hiciera al revés, siempre me acordaría.

Y si mañana alguien me diera una descarga eléctrica si actuara igual… y al día siguiente lo mismo… Y al otro… Seguro que acabaría aprendiéndolo y empezaría a apagar el horno antes de sacar el contenido de su interior.

Aquí PUEDO funcionar con multas.

Pero no es la manera más adecuada de hacerlo.

Primero, porque es posible que de forma involuntaria yo empiece a asociar el hecho de cocinar en el horno con una emoción negativa, a causa del dolor y el malestar ocasionado cada vez que me dan una descarga.

Y segundo, porque hay otras formas más amables de poder aprenderlo. Un ejemplo sería que alguien viniera conmigo y me ayudara a recordar el orden correcto cuando voy a apagarlo. O explicarme las posibles consecuencias de dejarme el horno encendido: el gasto económico, el riesgo de incendio, …

Es cierto que esta segunda opción puede requerir de un seguimiento más cercano y de un esfuerzo extra. Pero resuelve el problema y no provoca daños colaterales negativos.

Horno

Y cuando la causa de las conductas a resolver es emocional, el uso de castigos no solo no funciona, sino que puede empeorar el problema aún más.

Imaginemos que tengo fobia a las alturas y por algún motivo me encuentro en un puente con el suelo de cristal. Empiezo a gritar presa del pánico, y alguien que me quiere ayudar me tapa la boca para que no vocee, o me riñe pidiéndome que me calle.

¿Crees que eso me hará dejar de gritar, o, lo que es más importante, a que cese mi miedo a las alturas? ¿O más bien me puede generar más afectación emocional la próxima vez que me tenga que enfrentar a una cierta elevación?

Volviendo al caso de la familia y su perro, el educador canino sugirió ponerle al animal un collar anti-ladridos que le diera una descarga eléctrica cada vez que vocalizara.

Por suerte, la familia tuvo el sentido común necesario para decidir no seguir sus indicaciones.

Como hemos comentado en otros artículos de nuestro Blog, la Ansiedad por Separación Canina debe atacarse abordando la causa del problema y ayudando al perro a gestionar bien las ausencias de sus humanos. Y no enfocándonos en los comportamientos que realiza el animal cuando se queda solo y es presa del pánico.

Me gustaría también destacar que hay muchos educadores caninos que trabajan muy bien con los perros, respetando su naturaleza y velando por su bienestar, sin castigos. Por suerte, cada vez más. Y también los hay que siguen anclados en métodos de hace 30-40 años y no se actualizan.

Te invitamos a buscar, si lo necesitas, a uno de los del primer grupo.

Si quieres contar con nosotros para ayudarte a solucionar la Ansiedad por Separación de tu perro, no dudes en contactarnos:

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