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FAQ

¿Ha llegado un nuevo cachorro a la familia? ¿Has adoptado un perro en una protectora con problemas de miedo? ¿Tu perro es cariñoso y obediente cuando tú estás cerca, pero cuando se queda solo en casa sufre de ansiedad? ¿Te preguntas cómo adiestrar a tu perro? Todos los problemas de conducta de tu peludo pueden mejorarse y/o solucionarse, o incluso prevenirse: en CANMIGOS te lo demostramos adaptándonos a cada caso concreto, y empleando una metodología innovadora, el adiestramiento cognitivo-emocional, y siempre desde el respeto al perro, en positivo. La convivencia con tu perro significará vuestra felicidad.

¿Qué raza de cachorro es más adecuado para un regalo?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que un perro será un miembro más de la familia, así que no deberíamos regalarle a nadie un miembro para su familia. Regalar un cachorro conlleva una responsabilidad que debemos estar seguros que la otra persona quiere y puede asumir. Por desgracia muchos cachorros regalados acaban abandonados o en protectoras. Una vez esto está claro, debemos saber qué estilo de vida va a tener el perro, pues hay razas que se adaptan mejor que otras a una vida sedentaria o a una vida activa. Infórmate de las características de cada una y sobre todo, asegúrate de que la familia en la que entra el perro podrá cubrir sus necesidades. Pero sobre todos estos aspectos, ¿has valorado la adopción de un perro (cachorro o adulto) de protectora? (ver siguiente pregunta)

¿Qué debo tener en cuenta para adoptar un perro?

Primero, como en la pregunta anterior, debemos tener claro que un perro conlleva una responsabilidad, pues es un miembro más de la familia, con sus necesidades propias. Ve a la protectora, conoce al perro, sácale a pasear, interactúa con él, evalúa cómo se relaciona con personas y con perros, su personalidad… Es posible que necesite tu ayuda en algunos de estos aspectos (sobre todo si es un adulto): pero sin duda la vida que le darás será mejor que la que tendrá si se queda toda la vida en una jaula. Ten en cuenta que el perro tiene un pasado que desconocemos, y el cual puede justificar parte de su personalidad: no le culpes por ello, pues él solamente ha sido la víctima de una situación no elegida. Empatiza con él y ayúdale a superar sus miedos y a confiar en las personas. Para ello, sigue las pautas que te indiquen en la protectora, y/o contacta con un profesional que te acompañe en el camino de la adopción.

Tenemos un perro y ahora vamos a tener un bebé. ¿Qué debemos hacer?

La llegada de un bebé a casa es un gran cambio, para los humanos y para el perro. Y los perros no gestionan bien los cambios, así que debemos ayudarle. Antes de que llegue el bebé, ir cambiando las rutinas que se seguirán luego: horarios, paseos, movimientos con el cochecito por la casa, audios con llantos de niño, … y todo mientras el perro hace algo que le entretenga y/o motive. Una vez llegue el bebé, mucha supervisión y asegurarse de que el perro no se estrese con todo lo nuevo que ha cambiado en su vida. Para todo ello, así como para asegurar que el perro luego vaya tolerando también el movimiento y los manipulados del niño cuando vaya creciendo, se recomienda seguir las pautas dadas por un profesional.

¿Cómo puedo adiestrar a mi perro o cachorro?

El adiestramiento y la educación canina son disciplinas técnicas tras las cuales hay años de estudio de los profesionales, y cada vez más estudios científicos que respaldan los protocolos que siguen. Por ello, no debemos dejarnos guiar por cosas que nos digan en el pipican o que veamos en la tele. Lo que una persona ha probado con un perro y funciona, no tiene por qué funcionar con otro. Por ello, los profesionales analizamos la personalidad de cada individuo y adaptamos nuestra manera de hacer a aquella que mejor le vaya al perro. Aparte, se debe ver qué se quiere conseguir y/o mejorar, y establecer unas pautas y protocolos que nos guíen durante el camino del trabajo con el perro.

¿Cómo puedo ser el macho alfa de mi perro?

Entre perros existen jerarquías. Eso es innegable. Pero también se ha visto en los últimos años, que los perros pueden aprender de igual forma, o incluso mejor, basando el aprendizaje en el refuerzo positivo, y no con castigos, gritos y/o sometiendo al perro. Esta última opción puede conseguir que el perro deje de realizar cierta conducta problemática, pero no resuelve la causa básica de dicha conducta, y mermamos nuestro vínculo con él. Ideas como que no debemos dejar que el perro nos gruña, o que ponga su cabeza sobre nosotros, o que se suba al sofá, o que pase por delante de nosotros en la puerta, o que nos gruña si metemos la mano en su plato de comida, … son ideas anticuadas y obsoletas con lo que hoy en día conocemos de los perros. Algunos de estos comportamientos no tienen importancia alguna (ni mucho menos significa que el perro quiera estar por encima de nosotros en la jerarquía), y otras son síntomas de un problema (emocional, físico, social, …) que tiene el perro y que debemos trabajar con la ayuda de un profesional.

Mi perro me gruñe. ¿Cómo puedo castigarle?

Nunca castigues a tu perro por gruñirte. Se está comunicando. Debes analizar cuál es el motivo por el que te gruñe y ayudarle a solucionarlo. Quizás tiene dolor físico y necesitáis ir al veterinario. Quizás tiene un problema al verte cerca de su comida y quieres contactar con un profesional que le ayude a que vea que no eres una amenaza. Si castigas al perro por gruñirte te puede coger miedo (supongo que no quieres una relación con tu perro basada en el miedo), y es posible que en futuras ocasiones, al no servirle el gruñido desde un punto de vista comunicativo, se salte ese aviso y pase al siguiente escalón (p.ej., morder).

Tengo un perro agresivo. ¿Qué hago?

La agresividad de los perros suele ir dirigida hacia un objetivo, y suele producirse para alejar aquello que al perro no le gusta (en muy pocas ocasiones el perro se muestra agresivo porque le guste). En tales casos se debe analizar el motivo de la agresividad, su grado, y todos los factores del entorno que le afectan. En base a eso un profesional deberá elaborar un protocolo de trabajo para que el perro aprenda a tolerar aquellos estímulos que le provocan la reactividad y que pueda convivir con ellos, a la vez que se mantiene la seguridad de otros perros y/o personas frente a los que se suele poner agresivo. En el caso de que el perro se ponga agresivo sin una emoción negativa de base (sí, también el perro puede ser un bully hacia otros perros), la estrategia debe ser totalmente diferente y dirigida por un profesional.

¿Por qué mi perro tiembla?

El temblor del perro puede tener una causa física, como el frío, o una causa emocional, como el miedo. Hay razas que, por su constitución física, más delgadas, con menos pelo, … son más propensas a tener frío: se les puede poner algún tipo de abrigo o chaqueta, no hay problema por ello, siempre y cuando se les positivice esta prenda las primeras veces que se le ponga: no es llegar el primer día, ponérsela (a veces forzando, pues el perro no quiere), y a la calle. Si la causa es emocional, deberías contactar con un profesional, pues tu perro necesita ayuda para afrontar aquellas situaciones que le causan miedo: otros perros, un entorno diferente, ruidos (como petardos, tormentas, el aspirador, …), …

¿Por qué mi perro aúlla?

El aullido debe analizarse en la situación en la que se produce. Una de las causas más comunes de aullido en los perros es la soledad, en aquellos perros que sufren de ansiedad por separación. Cuando se quedan solos hay perros que ladran, otros lloran, otros rompen cosas (muebles, la pared, el sofá, …), otros se hacen pis/caca, o se autolesionan (en los casos más graves), … y los hay que aúllan. Si este es el caso, deben contactar con un profesional que evalúe si lo que le ocurre a tu perro es Ansiedad por Separación (no siempre lo es) y elabore un plan de trabajo para enseñar al perro a gestionar aquellas situaciones en las que debe quedarse solo.

¿Por qué mi perro llora?

El llanto del perro puede tener las mismas causas emocionales que el aullido (ver anterior), así como otras más amplias. También se debe analizar la situación en la que se produce. Aparte de las mismas que cuando el perro aúlla, también puede llorar por dolor físico (tras una operación, con una dolencia crónica, o cuando le hacen daño), así como por frustración, al no conseguir algo que quiere. En este último caso se recomienda hacer con él ejercicios de autocontrol (un juego bien estructurado, entrenar la permanencia, demorar más la entrega de premios cuando entrenamos, …)

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