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Nuestros perros interpretan nuestras señales sociales

Nuestros perros interpretan nuestras señales sociales

No es un secreto (aunque a veces pueda parecer que no nos enteramos) que los perros interpretan nuestras señales sociales casi tan bien como nosotros mismos. Saben interpretar socialmente nuestro tono de voz, nuestro lenguaje no verbal, nuestras expresiones faciales, … En ocasiones se piensa que lo hacen únicamente en beneficio propio. Pero el estudio del que hoy vamos a hablar demuestra que no siempre es así.

En Agosto de 2015 se publicó un estudio hecho por Kazuo Fujita y su equipo en la Universidad de Kyoto (“Dogs avoid people who behave negatively to their owners”). En el estudio se planteaban 3 situaciones diferentes y en cada situación participaban 18 perros diferentes (de uno en uno):

  1. Situación del “Ayudante”. El guía del perro se colocaba en el medio entre otras 2 personas (desconocidas para el perro), con una caja que quería abrir pero tenía problemas para hacerlo. Al no poder abrir la caja, se volvía a pedir ayuda a una de las 2 personas (siempre la misma), el actor. Esta persona en esta situación (“Ayudante”) le ayudaba y el guía lograba así abrir la caja. La otra persona era totalmente neutra y no interactuaba con el guía. Al final de esta situación, tanto el actor ayudante como la persona neutra le ofrecían ambos a la vez al perro (quien había observado lo ocurrido) la misma cantidad y el mismo tipo de premios;
  2. Situación del “No-ayudante”. Se repetía la escenificación, pero en esta ocasión el actor al que se dirigía el guía para pedir ayuda se la negaba volviéndose de espaldas y el guía no lograba abrir la caja. Al final, de la misma forma, tanto el actor no-ayudante como la persona neutra le ofrecían el premio al perro; y
  3. Situación de control. Misma escenificación, pero en esta ocasión el guía no pedía ayuda a nadie: simplemente dejaba de intentar abrir la caja un momento, coincidiendo con el instante en el que actor se volvía de espaldas de forma espontánea durante un tiempo corto, pero sin interacción alguna con el guía. El guía no lograba abrir la caja. Al final, tanto el actor como el neutral le ofrecen el premio al perro.
Esquema de las 3 situaciones del experimento

Esquema de las 3 situaciones del experimento

Se evaluaba si los perros tenían preferencia por una persona o la otra en cada una de las 3 situaciones a la hora de elegir de quién coger el premio, con los siguientes datos observados:

  • En las situaciones del “Ayudante” y de control los perros cogían el premio indistintamente de la persona neutral o del actor, de forma aleatoria; y
  • En la situación del “No-ayudante” los perros cogían consistentemente más premios de la persona neutral que del actor que había negado la ayuda a su guía.

Con estos datos, no solo podemos interpretar que los perros sacan una conclusión social sobre quien no ayuda a su guía simplemente observando la situación, sino que además lo hacen viendo una situación que es neutra para ellos. De que su guía abra o no abra la caja, ellos no sacan un beneficio inmediato individualista (la caja era transparente y se veía el objeto de dentro, que era un objeto sin interés para el perro), y el beneficio que obtienen es posterior a la situación. Y es el mismo cojan el premio de la persona neutra o del actor. Simplemente prefieren evitar al actor cuando ha encarnado el papel del no-ayudante.

Resulta algo similar a si vemos a una persona en silla de ruedas que intenta pasar por un sitio donde hay gente y hay alguna persona que, aún viéndole, no le permite el paso. Nosotros los humanos observamos esas situaciones (que no nos afectan directamente) y evaluamos socialmente lo que ha ocurrido, creándonos unos juicios sobre las personas participantes. Hablar de que los perros se crean también un juicio sería ir demasiado lejos (al menos con lo que la ciencia nos ha permitido demostrar hoy en día), pero este experimento muestra que sí prefieren evitar a esas personas que no ayudan a su guía.

¿Podemos decir con esto que la gente que nos ayuda a nosotros le “cae bien” a nuestro perro? No. De hecho, según los resultados de este experimento no le cae ni mejor ni peor que otra persona totalmente neutra. Pero sí vemos que prefieren evitar a quien nos ha negado la ayuda si pueden elegir entre esa persona y otra. Es decir, evalúan nuestra comunicación en una situación irrelevante para ellos y de ella sacan aprendizajes sociales que les afectan directamente.

Viendo el nivel de atención y entendimiento que tienen sobre nuestras señales sociales cuando ni siquiera les atañen a ellos directamente, serán de un grado igual o superior cuando dirigimos nuestras señales asociales hacia ellos. Cuando les hablamos con un tono u otro a ellos mirándoles a los ojos, cuando expresamos con nuestro cuerpo nuestro estado emocional (positivo o negativo) por eso que acaban de hacer, cuando nos ponemos nerviosos porque nos vamos a cruzar por la calle con otro perro, … en todas esas situaciones ellos sabrán leernos: somos como libros abiertos para ellos. Y en función de lo que lean afectaremos a sus emociones y a su comportamiento de una manera u otra.

Es por todo ello muy importante que aprendamos cómo interactuar socialmente con nuestro perro. Por este motivo uno de nuestros focos como adiestradores caninos con los perros que trabajamos (www.canmigos.com) no es solo trabajar con el perro, sino la relación y la comunicación de los guías con él. Una comunicación adecuada puede convertir un paseo lleno de miedos y peligros en una ruta de disfrute y descubrimientos, tanto para nuestro perro como para nosotros.

Carlos Míllara, Educador canino de CANMIGOS

1 febrero, 2016


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