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Fuegos artificiales. Fantasía para nosotros, una pesadilla para nuestros perros

Fuegos artificiales. Fantasía para nosotros, una pesadilla para nuestros perros

Existe un refrán en castellano que dice “Sólo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena”. Y eso hacemos con el miedo a los petardos de nuestros perros: lo ignoramos durante la mayor parte del año. Pero cuando falta una semana para la fiesta de Fin de Año, para San Juan (en los lugares donde se celebra con petardos, como en Cataluña), para Fallas (en Valencia) o para la que sea la fiesta más celebrada pirotécnicamente hablando, entonces queremos buscar una forma de que al perro no le afecte. Lamentamos decirlo, pero igual que no puedes perder 10 kilos de peso en una semana de forma saludable, tampoco un perro puede aprender a gestionar emociones como la ansiedad o el miedo en una semana.

La clave es la prevención. Pero antes debemos entender qué es lo que le ocurre a nuestro perro con los petardos. Personalmente me gustan, y especialmente aquellos que meten un ruido atronador, como lo que ocurre durante una Mascletá en Valencia (aunque nunca llevaría a mi perra cerca de algo así). Pero reconozco que los petardos siempre tienen ese factor de imprevisibilidad: nunca sabes el momento exacto en el que va a sonar uno, ni la potencia del mismo. Y esos son 2 factores claves para generar ansiedad (ante el desconocimiento de lo que vendrá y el no poder hacer nada al respecto) y miedo. Si a nosotros los humanos nos pasa, y aún sabiendo lo que ocurre, ¿cómo no le va a ocurrir a nuestro perro?

Perro saltando valla para escapar de petardos

Perro saltando valla para escapar de petardos

Ante estas emociones cada perro puede reaccionar de maneras muy diferentes: desde los que echan a correr y quieren escaparse de casa o del paseo que estén dando (muchos lo consiguen), hasta los que simplemente se intranquilizan ligeramente cuando comienzan los fuegos artificiales. Por el medio hay de todo: perros que huyen a esconderse debajo de una mesa, perros que se orinan, perros que vomitan, perros que deambulan de un lado a otro de la casa, …. Todas son maneras de externalizar la ansiedad y/o el miedo que les generan esos ruidos diabólicos de los petardos, y ellos no deciden externalizarlo de esa forma: simplemente les sale así.

Así que retomemos las formas de prevenir. La mejor de ellas es prevenir desde que el perro es cachorro. Durante el segundo y tercer mes de vida, los perros viven la etapa conocida como impronta. En esas fechas es cuando el cachorro está más abierto a vivir situaciones nuevas, a habituarse a estímulos e incluso a positivizarlos. Es por ello por lo que debemos intentar que en esas semanas el cachorro viva situaciones nuevas: que vea bicicletas, patinetes, tráfico de coches y camiones, … y que escuche petardos. ESPERA!!! No cojas a tu cachorro de 8 semanas y te lo lleves a la Gran Vía (de Barcelona o de Madrid) en hora punta!!! Vivir situaciones nuevas no quiere decir introducirle de lleno en una inundación de estímulos. Y de la misma forma, con esto no queremos decir que cuando el perro tenga 2 meses le tiremos los petardos más potentes a 5 metros de distancia. No.

Desensibilización controlada con distancia a los fuegos artificiales

Desensibilización controlada con distancia a los fuegos artificiales

Utilicemos la cabeza y seamos comedidos: para habituarle a los petardos durante esas semanas bastaría con ponerle en ocasiones en casa grabaciones de pirotécnica a un volumen medio-bajo, y/o estar a una distancia media-larga de un sitio donde tiren petardos. Lo más importante es que nosotros podamos controlar la cantidad de estímulos: el volumen de nuestro sistema de sonido lo podemos regular, y la distancia a la pirotécnica también. Si vemos que el perro se afecta negativamente, reducimos el estímulo (bajamos el volumen o aumentamos la distancia). Si vemos que no se afecta, debemos felicitarle y premiarle socialmente como a él más le guste (caricias, palabras alegres, …), e incluso jugar con él y darle algún premio: eso siempre viene bien. Ante la duda, siempre recomendaremos que se contacte con un educador canino profesional, que nos puede ayudar en este proceso.

En este camino tenemos que tener muy presente que nosotros estamos construyendo un vínculo con nuestro perro (o lo tenemos ya creado), con lo que él nos verá (o querremos que nos vea) como referentes. Y como tales, si mostramos nosotros mismos miedo o preocupación ante los petardos, él (o ella) verá que ese estímulo es un motivo suficiente para generar esas emociones. Mostrémonos, por tanto, tranquilos en todo momento, no nos asustemos (o intentemos no hacerlo), quitémosle importancia a esos sonidos. Demostremos al perro que sea lo que sea, no es algo a lo que haya que temer (puedes leer más sobre el miedo en perros y nuestro papel como referentes en nuestro post “¿Tiene miedo mi perro?”)

“Pero mi perro tiene ya 2 años y tiene miedo a los petardos. ¿Qué hago? ¿Significa esto que ya es demasiado tarde?”. En absoluto. También se puede enseñar a un perro adulto a gestionar estas emociones ante los petardos. Y aquí también es clave la prevención, y de ahí el título de este post, comenzando a trabajarlo meses antes de que llegue el momento crítico. Si bien con un cachorro es relativamente sencillo, si se hacen bien las cosas, habituarle a los petardos, con un perro adulto cuesta un poco más.

Desensibilización de perro adulto: primeras fases con grabaciones de petardos

Desensibilización de perro adulto: primeras fases con grabaciones de petardos

El perro adulto ya ha pasado su etapa de impronta y seguramente haya vivido ya varias situaciones de petardos que le han generado emociones negativas que no ha sabido gestionar adecuadamente. Y por ello el trabajo de habituación a los petardos debe ser más lento, pero seguro. Y de nada sirve comenzar a trabajarlo 2-3 semanas antes de una festividad si, cuando estamos a medio proceso del aprendizaje de gestión emocional, un día la ciudad se vuelve loca y todo el mundo tira petardos en todos los sitios y a todas horas. En tal caso se perdería gran parte del trabajo avanzado, pues el perro no está aún preparado para gestionar tal volumen y tanta saturación de estímulos. Por ello recomendamos comenzar la habituación a los petardos meses antes del momento que suele ser traumático, y siempre de manos de un profesional de la educación canina.

“Pero es que San Juan es ya dentro de una semana. ¿Qué hago?”. Nos lo pones difícil. A nosotros y a tu perro. Pero todavía hay algunas medidas que se pueden tomar, no para enseñar a tu perro a gestionar su miedo o su ansiedad, pero sí para reducir los efectos negativos sobre sus dimensiones física, cognitiva-conductual, social y emocional. Algunos ejemplos serían:

Yorkshire Terrier en su espacio seguro bajo la cama

Yorkshire Terrier en su espacio seguro bajo la cama

  • Espacio seguro. Cuando los petardos le provocan miedo, el perro suele buscar un lugar donde refugiarse. Si sabemos que hay un lugar que él (o ella) tiene positivizado, la zona donde duerme, un transportín, … o que simplemente le genera más seguridad, como debajo de una mesa, en una esquina del rellano de la casa, en una habitación oscura, … pongamos ese lugar a su disposición y preparémoslo: ¿por qué no ponerle su cama ese día debajo de la mesa donde acude a esconderse? ¿Por qué no cerrar mejor las persianas, para aislarle más del ruido? Sin duda allí estará más tranquilo que con nosotros en el salón. O si prefiere estar pegado a nosotros o bajo nuestra manta (ése es su lugar seguro), dejémosle, eso sí, sin darle nosotros importancia alguna ni compadecernos evidentemente de él: que vea que no hay motivo para preocuparse;
  • Televisión para perros. En YouTube existen vídeos de relajación para perros. Algunos funcionan mejor que otros. Mi mejor experiencia al respecto es con el canal Dog TV (un canal de suscripción que se puede ver on-line o por Smart TV, específicamente diseñado y creado con base científica para perros. Puedes leer más sobre este canal de TV en nuestro post “Televisión para perros contra la ansiedad por separación”);
  • Trabajos de olfato. Esconder premios por la casa y enseñar al perro a buscarlas con su nariz es, a la vez que divertido para el perro y el guía, terapéutico para el primero. Aprenden a concentrarse y a autocontrolarse, lo cual beneficia la gestión emocional del perro. Y si durante los petardos no está demasiado afectado, probemos a mover su atención del sonido de la pirotecnia al olor de los premios;
  • Camisetas antiestrés. Son camisetas que deben positivizarse (no ponerlas justo el día de los petardos) siguiendo las instrucciones del fabricante o las indicaciones del educador canino e inducen un estado más calmado en el perro. Las 2 más conocidas son la Anxiety Wrap y la Thunder Shirt;
Habituación a camiseta antiestrés

Habituación a camiseta antiestrés

  • Masajes. Bien sean los masajes que siempre le hacemos y que tanto le gustan y le relajan, en su zona favorita, o bien sean masajes específicos (tipo el Tellington Ttouch), pueden ayudar a calmar al perro cuando más lo necesita. Los masajes deben ser ya una herramienta que el perro conozca, le relajen y tenga positivizados, pues si el día D, cuando el perro se encuentra en un estado emocional negativo, decidimos hacerle un masaje sin práctica previa, el masaje no deja de ser caricias que podrían reforzar ese estado emocional en el perro, justo lo contrario de lo que deseamos hacer;
  • Feromonas apaciguantes. Estas feromonas artificiales (la marca Adaptil es posiblemente la más conocida) ayudan a inducir en el perro estados emocionales más calmados;
  • Medicación. Consulta con tu veterinario qué tipo de medicación recomienda para su caso y el procedimiento para administrársela (suelen requerir que se empiece varias semanas antes). Algunos antidepresivos, sedantes suaves, beta-bloqueadores, … pueden funcionar. ATENCIÓN! Hace no mucho tiempo en ocasiones se administraba a los perros Acepromacina, que es un tranquilizante al que Malena DeMartini-Price (una reputada educadora canina especialista en la ansiedad en perros) compara con una “camisa de fuerza química”. Con la Acepromacina se relaja e incapacita el cuerpo del perro, pero su mente sigue totalmente activa, con lo que sus efectos pueden ser todavía peores a largo plazo, potenciando aún más la sensibilidad emocional del perro a los petardos: el perro percibe todo de igual forma, pero no puede moverse. Por suerte hoy en día ya no se suele administrar en estas situaciones, pero quería hacerlo notar, por si en algún caso todavía ocurre. Totalmente desaconsejado.

Estas últimas herramientas no ayudan a que el perro gestione mejor sus emociones negativas ante los petardos, sino que simplemente hacen que no lo pase tan mal. La forma de eliminar el problema de base es darle al perro las herramientas para que él mismo se gestione y auto-controle, y para ello lo recomendado es siempre ponerse en manos de un educador canino que pueda llevarnos por un proceso de desensibilización a los petardos.

Sea la que sea la reacción de nuestro perro ante los petardos, es nuestra obligación el entender qué le está ocurriendo y el ponerle remedio, teniendo claro que las expresiones emocionales de los perros en esas situaciones no son racionales y no las pueden controlar. Por ello nosotros debemos enseñarles a gestionar esas emociones. Y para ello la prevención es la clave: en la etapa de cachorro si aún estamos a tiempo, o meses antes de que comiencen los espectáculos pirotécnicos. Nuestra familia, nuestros vecinos, … pero sobre todo nuestro perro, nos lo agradecerán.

Carlos Míllara, Educador canino de CANMIGOS

31 marzo, 2016


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