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Pan hecho con masa madre

Pan hecho con masa madre

Lo que voy a escribir a continuación está enfocado en los perros, pero no tendría por qué ser así, pues los humanos funcionamos de la misma forma en este aspecto. Últimamente he estado haciendo intentos de conseguir masa madre para hacer pan. Para quien no sepa lo que es la masa madre, una explicación sencilla sería decir que es la forma más natural (sin uso de levaduras añadidas) de conseguir que el pan tenga la textura esponjosa y la durabilidad a la que estábamos acostumbrados con el pan de panadería de hace unos años (hoy por desgracia ese tipo de pan cuesta más encontrarlo). El secreto para conseguir la masa madre es que haya un equilibrio de diferentes sustancias (que en el caso del pan requiere de organismos vivos): levaduras naturales de la harina, agua, azúcares, … Si ese equilibrio no existe, la masa madre se echa a perder. O si no es el adecuado, el resultado final (pan) no tendrá la textura o el sabor que queríamos.

¿Y qué tiene esto que ver con los perros? ¿O con las emociones? Primero definiremos qué es una emoción, y para ello me tomo la libertad de citar la definición que mi tocayo y fundador de EDUCAN, Carlos Alfonso López, escribía en su libro “Tu perro piensa y te quiere” (Ver nota al final del post): “La emoción es un estado interno determinado que surge como respuesta inmediata e involuntaria de los animales ante un estímulo, incluyendo los estímulos del ámbito interno, contexto o situación y que les permite orientar eficazmente su conducta y evaluar la eficacia de la conducta adoptada”.

Perro con emociones positivas

Perro con emociones positivas

Pero ese “estado interno” tiene una traducción física, no es algo etéreo (cosa que también desarrolla Carlos ampliamente en su libro). Las emociones generan en el cerebro de los perros unos torrentes de sustancias químicas (neurotransmisores, endorfinas), que pueden romper temporalmente (en ocasiones durante tiempos demasiado largos) un equilibrio muy necesario para el bienestar físico del perro. Por no hablar de todos los cambios y efectos colaterales que producen en otras partes del cuerpo (sistema hormonal, cardíaco, digestivo, nervioso, …).

Pongamos un ejemplo muy claro: el miedo es una emoción necesaria para la supervivencia (sin miedo las liebres no escaparían de un águila o de un perro). Ese miedo genera en el cerebro de los animales, concretamente de los perros, cambios. Y son cambios reales de flujo de sustancias químicas que afectan al funcionamiento, no solo del cerebro mismo, sino de todo el cuerpo. Aquí me permito también mencionar y recomendar el libro “¿Por qué las cebras no tienen úlcera?”, de Robert Sapolsky (Ver nota al final del post). Cuando ocurre un evento/estímulo que provoca miedo en nuestro perro, como otro perro grande ladrándole a través de una valla, comienza a segregar sustancias (como la adrenalina) que le preparan para luchar (contra) o para huir (de) ese evento/estímulo. Y eso provoca cambios físicos: su corazón bombea más sangre a los músculos, la respiración se acelera, los sentidos se agudizan (las pupilas se dilatan), y se genera cortisol (neurotransmisor que potencia las respuestas comportamentales y los efectos de sustancias como la propia adrenalina). Dependiendo de la intensidad del evento y de los circuitos y sistemas activados en el cuerpo del perro, una vez desaparecido el estímulo que provocó la situación, no solo no se vuelve inmediatamente al equilibrio químico (se ha comprobado que los niveles pueden llegar a restaurarse hasta varios días después), sino que el perro puede haber condicionado negativamente ese estímulo o estímulos similares: puede generalizar, por ejemplo, el miedo a todos los perros grandes.

Volvemos por tanto a nuestra analogía inicial de las emociones y el pan. Desde nuestro punto de vista, como educadores caninos, resulta clave que las sustancias activas existentes en el cerebro de nuestros perros se mantengan en equilibrio durante la mayor parte del tiempo (la masa madre así crece como debe y se mantiene). Eso dará como resultado un perro estable y tranquilo (ese pan esponjoso y crujiente que muchos deseamos y anhelamos). Eso no quiere decir que nuestro perro no va a tener miedo, alegría, ansiedad, u otras emociones: es importante que las experimente, y muy necesarias para sobrevivir. Pero es igualmente importante que también pueda volver al equilibrio en un tiempo razonable. Tampoco quiere decir que el perro no pueda jugar y/o trabajar: simplemente queremos que sepa y pueda gestionar las emociones que experimenta. Si el desequilibrio se mantiene de forma prolongada (la masa madre se estropea), el resultado visible será un perro inestable, nervioso, estresado, ansioso en su día a día (el pan no sabe bien, o está apelmazado). Y hemos de decir que estos estados prolongados conllevan muchos efectos colaterales a nivel físico (como enfermedades).

Quiero reseñar que con esta comparación únicamente pretendo hacer una analogía con respecto al equilibrio de sustancias químicas, tanto para conseguir un buen pan, como para el bienestar físico y emocional del perro. Desde luego no pretendo comparar un perro con un pan (o cualquier otra cosa): sobre todo porque a mí los perros con tomate no me acaban de gustar 😛

Seminario Neurología Canina

Por todo lo anterior, para nosotros resulta clave conocer cómo funcionan los cerebros de nuestros perros y su relación con las emociones, el aprendizaje, la comunicación, … Con tal fin, en Septiembre organizamos el

Seminario “Así funciona su cerebro: Neurología Canina”

Ponente: Mercedes Serrano, Química y Educadora Canina en Natur&Agility
Fecha: 16 de Septiembre de 2017
Lugar: Centre Caní Baix Montseny. Cardedeu. Mapa
Horario: De 10:00 a 18:00

Al finalizar este seminario los asistentes dispondrán del conocimiento y la comprensión necesarios de esos procesos neurológicos que ocurren en los cerebros de los perros y que les ayudarán a entender por qué actúan como actúan, a la vez que les servirán de soporte para establecer nuevas pautas de interacción con ellos.

Durante el seminario se tratará el siguiente temario:

  1. Fisiología básica, el cerebro, neurotransmisores y sus similitudes humas-caninas
  2. Emociones y química (agresividad y secuestro amigdalino)
  3. Emociones y aprendizaje
  4. Comunicación. Plasticidad cerebral
  5. Comunicación, emociones y estrés
  6. Entender para cambiar,…y tu perro también! Programación Neurolingüística (PNL)

Durante el transcurso del seminario se combinarán partes teóricas, ejemplos visuales, ejercicios y juegos que nos ayuden a comprender mejor la estructura y el funcionamiento de los cerebros de personas y perros. Se trata de un aprendizaje muy dinámico que no te dejará indiferente.

Curso abierto a:

  • Personas con perro que quieran comprender y mejorar su relación con su perro, sus respuestas conductuales y emocionales a ciertas situaciones y los aspectos que deberán cambiarse para lograr una vida en común feliz.
  • Protectoras y/o asociaciones que trabajen por el bienestar de los perros que deseen entender y analizar los comportamientos de sus perros y las emociones que los generan desde un punto de vista neurológico de su cerebro.
  • Profesionales de la educación canina que consideren básico conocer el cerebro de los perros, su estructura y funcionamiento, para abordar los problemas de comportamiento, emocionales y sociales de los perros de sus clientes.

CONDICIONES GENERALES

Precio del curso (el precio incluye coffee-breaks): 65€.
Para responsables y voluntarios de protectoras, centros de acogida y asociaciones destinadas al bienestar animal, sin ánimo de lucro, ofrecemos un precio especial de 50€/persona, siempre que se apunten 3 o más personas de la misma entidad.
La fecha límite de inscripciones es el 01/09/2017. AMPLIADO AL 12/09/2017!!!

Información e inscripciones: formacion@canmigos.com
Tel: 661-731-842 (Gabriella)

Nota: Los 2 libros mencionados en este post son libros que requieren de tiempo de lectura y procesamiento mental. Personalmente recomiendo sentarse a leerlos con un marcador en la mano y leer secciones cortas para poder procesarlas, por su densidad de información.

Carlos Míllara, Educador Canino de CANMIGOS

8 agosto, 2017


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