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Hace unos días en uno de los grupos de Facebook a los que pertenezco, de temática relacionada con los perros, una persona (ocultaré su identidad, así como el grupo al que pertenecemos ambos), preocupada, planteaba la siguiente situación:

Consulta en Redes Sociales

Consulta en Redes Sociales

Se ve claramente que la persona está desesperada y por ello pide ayuda, consejos, para solucionar el problema. Normal. Todos lo haríamos. Personal y profesionalmente considero que es complicado hacer evaluaciones y dar soluciones a través de las Redes Sociales. Lo único que sabemos en un caso como éste es que se trata de un Border Collie, de 14 meses de edad, que cuando se ha quedado solo en casa 30min ha roto la pata del mueble. Como educadores caninos nosotros haríamos muchas más preguntas (además de las observaciones que se podrían hacer en una visita a su casa): si le dejan solo a menudo o no, si cosas similares ocurren cada vez que le dejan solo, qué hace el perro cuando van a salir por la puerta, cómo les recibe cuando vuelven, si les sigue por la casa cuando están juntos, … y muchas más. Y no serían solamente preguntas sobre hechos directamente relacionados con el conflicto en sí, sino que también preguntaríamos sobre otras situaciones y otros entornos en la vida diaria del perro: ¿está bien físicamente (revisado convenientemente por un veterinario)? ¿Qué horarios y actividades realiza a diario? ¿Qué relación tiene con personas (de la familia o no)? ¿Qué relación tiene con otros perros? ¿Hace actividades físicas? ¿Hace actividades cognitivas? ¿Cómo gestiona la frustración cuando quiere algo y no lo consigue? Y es que éstas y otras muchas preguntas, aunque puede parecer que no están relacionadas con el problema de que muerda la pata de un mueble, pueden tener mucho que ver. Cuando un perro siente dolor, o cuando está nervioso o estresado, o cuando no tiene vida social, etc… el perro lo va a mostrar. Y lo puede mostrar quedándose quieto y tumbado todo el día en su cama (como deprimido), o lo puede demostrar mordiendo un mueble. Los hay que incluso se autolesionan, mordiéndose las patas.

Por eso, antes de dar soluciones o “recetas” y de ponerlas en práctica es importantísimo evaluar la CAUSA del problema. A esta persona le preocupa la conducta inadecuada del perro, el EFECTO. Pero esta conducta se produce por un motivo. Y el trabajo deberá centrarse (por lo general, aunque hay contadas excepciones) en dicha causa. Si únicamente trabajamos sobre el efecto, sin solucionar la causa, el perro podrá dejar de morder la pata del mueble, pero podría generarle más inseguridad y/o frustración y/o ansiedad (o cualquier otra emoción que provoca este comportamiento), y desarrollar otro tipo de conductas: ladrar, morder el sofá o el mando a distancia, autolesionarse, hacerse pis en casa, etc… Buscando una similitud más humana, si vamos al hospital de urgencias porque tenemos fiebre muy alta, seguramente en el hospital nos harán múltiples pruebas y/o preguntas para tratar de averiguar la causa de la fiebre. No se limitarán a darnos una medicina que nos baje la fiebre o a decirnos que nos pongamos toallas mojadas en la cabeza.

De modo que cuando leí el post de esta persona en el grupo de Facebook personalmente me limité a decirle lo siguiente (en línea con lo que acabo de exponer):

Mi respuesta a la consulta en RRSS

Mi respuesta a la consulta en RRSS

Y hacía hincapié en no poner parches porque ya estaba viendo algunos comentarios de personas que intentaban ayudar, pero o bien centrándose en el efecto, o bien con la experiencia propia con su perro (ni que decir tiene que lo que funcione con un perro no tiene por qué funcionar con todos, como individuos diferenciados que son, y vidas diferentes que llevan). Se podían leer sugerencias como las siguientes (oculto también las identidades):

Respuestas a la consulta en RRSS

Respuestas a la consulta en RRSS

No dudo tampoco de la buena intención de estas personas, quienes daban sus opiniones y sus propuestas de soluciones con el objetivo de ayudar. En otras ocasiones sí he llegado a dudar de las buenas intenciones. Como me ocurrió con un caso en el que alguien le recomendaba a una persona, que se quejaba de que su perro ladraba mucho, que le extirparan o cortaran las cuerdas vocales… lamentablemente ahí se me hace difícil ver la “buena fe” en el consejo: como mucho, podría ver ignorancia. Y si ignoras, no debes aconsejar. Volviendo al tema original, he de decir que otras personas (las menos) en el mismo comentario sí apuntaban que deberían pedir ayuda a profesionales y/o centrarse en la causa, y no en el efecto (algunos de una forma más constructiva que otros), como por ejemplo (oculto las identidades de las personas que comentaban):

Otras respuestas a la consulta en RRSS

Otras respuestas a la consulta en RRSS

Si nos ponemos en la situación de la persona que hizo la consulta inicial y buscaba ayuda desesperada, viendo esta variedad de comentarios, ¿quién no tendría un lío de narices? Y una vez superado el shock inicial de la cantidad de consejos y lo variopinto de los mismos, ¿por cuál nos decantaríamos? Desde mi punto de vista el más sencillo de aplicar es cualquiera de los primeros: ¿cuánto cuesta poner un poco de tabasco en una pata? Pero con ello podemos estar obviando el bienestar (físico, emocional, cognitivo y/o social) del perro y primando nuestro propio bienestar: “A mí con que deje de morder la pata me conformo” (no quiero decir que esto sea lo que piensa la persona que lanzó la consulta inicial en este caso, pues lo desconozco). Quiero pensar que cualquier persona con perro se preocupa por el bienestar del mismo, y no solo porque “se porte bien”. Y por ello considero que hemos de ser cuidadosos en Redes Sociales a la hora de consultar y responder sobre problemas concretos de nuestros perros. Si hago una pregunta he de asumir que me van a dar posiblemente respuestas muy diferentes: es mi labor luego juzgarlas y decidir cuál (o cuáles) considero la(s) mejor(es) para la resolución del problema y para el bienestar de mi perro. Y si leo una pregunta y quiero dar una respuesta, de la misma forma debería pensar en el bienestar del perro en cuestión, y no transmitir que mi experiencia personal en mi caso aislado es “mano de santo” y es la cura de todos los males, para cualquier perro, y en cualquier situación. A veces puede resultar muy sencillo desde el sofá de nuestra casa, desde el metro con el móvil, o mientras espero en una cola, escribir un consejo rápido: pero hemos de darnos cuenta que detrás de la pregunta original hay una persona con una preocupación y un perro con el cual se va a trabajar de alguna forma: si nos tomamos eso a la ligera y solamente vemos una pregunta y pensamos “eso me pasó a mí y lo resolví de esta forma”, y lo transmitimos en nuestra respuesta, podemos ayudar… o no necesariamente. También podemos empeorar la situación. ¡Aprovechemos los beneficios de las Redes Sociales! Al fin y al cabo, tenemos la posibilidad de conseguir consejos y ayuda de muchas personas en muy poco tiempo, y eso es algo que debemos valorar. Simplemente debemos aprovechar esos beneficios haciendo uso de las Redes Sociales de la manera más adecuada posible.

Carlos Míllara, Educador Canino de CANMIGOS

14 agosto, 2017


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